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Loreto Gala (1981, Barcelona) es una diseñadora de ropa eco/slow fashion. De madre española y padre chileno, creció entre dos mundos y se formó apátrida. Vivió en Chile catorce años, donde forjó sus deseos de conocer más fronteras, salir de su zona de confort y llegar donde su alma se sintiera en casa. Más tarde estudió psicología, pues siempre tuvo el impulso de ayudar al prójimo y resolver problemas ajenos. Un mes antes de acabar la carrera conocería al hombre que cambiaría su vida. De la noche a la mañana se fue a vivir a Hamburgo y comenzó a valorar los paseos en bici, el verdadero respeto al prójimo y el amor por las cosas hechas a mano. El camino no ha sido fácil pero a través de su compromiso con el medio ambiente, la sostenibilidad y la conciencia de un cambio climático existente, está cumpliendo su objetivo, el de crear el planeta-hogar que quiere para sus hijas. 

Pregunta: ¿Qué pasó para que decidieras adoptar el estilo de vida que tienes ahora mismo?

Respuesta: Antes de vivir aquí, he vivido en otros países, entre ellos Alemania, y el escandinavo tiene un estilo de vida bastante minimalista, de poca apariencia, centrado en lo esencial. Al volver a España me contrastó mucho ese estilo con el que tenemos aquí de aparentar, de tener… Nosotros tenemos tres hijas y cuando volvimos a Barcelona me dio la sensación de que nuestra casa estaba tan repleta de cosas que no me daba paz llegar a casa. Físicamente no me encontraba bien, y tiene que ver con mi exterior, con el lugar donde vivo. Mi marido había fundado una marca de moda sostenible y me empecé a meter en ese mundo. Iba todo de la mano, la sostenibilidad y el minimalismo. Empecé a interesarme por cómo hacer que hubiera menos cosas en mi vida y fuera más sostenible. Fue decisivo para mí poder descubrir esta manera de vivir desde el desprendimiento, la autoreflexión, el saber qué necesitamos o no… Cuando me mudé supe que debía empezar de cero, no quería ese caos en mi casa nueva. Pero no era desprenderse de las cosas y tirarlas a la basura, era darles otra utilidad. Me pude deshacer de todo y me quedé con lo realmente necesario. Si uno se pone a hacer una autoreflexión son pocas cosas las que necesita. Ahí fue cuando hice el cambio de vida. Lo difícil es mantenerlo porque una vez que haces ese cambio de vida la paz que experimentas, los ojos y los pensamientos… Tu mismo cuerpo te lo empieza a pedir: “Mantente así porque así es como somos más libres”

P: ¿Cuál es el cambio que más positivamente te ha afectado al pasar a un estilo de vida minimalista?

R: El consumo general, darte cuenta que estamos muy sujetos al marketing, a lo que se nos dice que es lo que tenemos que hacer, a las ofertas, a la demanda. Por ejemplo, decir que no cuando vienen las rebajas es un acto de voluntad muy grande, pero a la vez muy satisfactorio. Quizá el primer acto cuesta pero luego no porque la satisfacción es inmediata. Tienes la sensación de libertad, de que estoy eligiendo libremente. Cuando sientes esa libertad te empiezas a empoderar, a decirte que no es tan necesario ese consumo sino que es más importante que tú hayas tenido la opción de escoger algo o no. Todo esto en base a la autoreflexión, conectada a conocer tus propias necesidades.

P: ¿Crees que está al alcance de todos llevar una vida austera?

R: Para mí el hecho de tener la inquietud y de querer saber, aunque te pongas excusas, ya ese hecho es un despertar. Yo hablo mucho del austerismo porque es como el minimalismo llevado al espíritu, al acto de la voluntad, al querer vivir de esta manera porque tiene un impacto en la sociedad y en el mundo. Esto puedes llevarlo a cabo en cualquier edad, en cualquier circunstancia y en cualquier momento de tu vida porque es una virtud, independiente de todo. Lo importante es tener esa pequeña inquietud, luego se sigue con pequeños cambios, no hay que introducirlos todos inmediatamente. Yo empecé con la alimentación. Empecé a pensar en qué estaba consumiendo y a quién. Sí es cierto que la economía es importante y por eso nunca he criticado las marcas que venden barato, tiene que haber ropa para todo tipo de economías. No podemos pretender que todos compremos lo caro porque es sostenible. Tenemos que intentar, con nuestras acciones, que lo sostenible deje de ser caro. Si compramos más se volverá más barato. En el momento en el que empecemos a hacer con responsabilidad elecciones hacia la sostenibilidad, esta será un modo de vida asequible para todos. Luego está el tema de las prioridades. La austeridad se vive desde lo más adentro: desde cómo uno se presenta, cómo tiene la casa, hasta con la comida. El austerismo es un modo de vida en el que buscamos la eficacia de los recursos que ya tenemos, utilizándolos de manera responsable y consciente. Se puede empezar por la comida o incluso por cuánto duran mis duchas. Cada uno debemos buscar cómo empezar según nuestras circunstancias.

P: Háblanos de Twothirds, ¿cómo se creó? ¿Dónde surgió la idea? ¿Le veis con potencial para crecer aún más?

R: Twothirds empieza en el año 2010 cuando mi marido es un surfista de alma y corazón. Él había estudiado en Naciones Unidas, le gustaba mucho la moda y el interiorismo y empezó esa búsqueda de una marca de ropa que pudiera devolverle la mano a la naturaleza y a la sociedad. Pensó en el nombre de Twothirds, ya que dos de las tres partes del planeta son agua, para poder hacer una marca de este tipo. La marca empezó de una manera absolutamente tradicional, convencional: hecho en China o en Turquía. Y es que todo estaba aún en vías de desarrollo. Se empezó a hablar del algodón orgánico y del comercio justo, que en los últimos años se ha desarrollado de manera brutal. Por eso digo que tengo esperanzas de que en España sea una tendencia hacia la sostenibilidad. Después, Twothirds decidió deshacerse de todo lo convencional, porque uno tiene que ir siempre más allá para poder hacer los cambios, y empezó con el sistema de preventa (no se produce hasta que no sabes más o menos cuánta gente ha comprado) que evitaba la sobreproducción de prendas. Este es uno de los problemas de la moda: se produce tanto que luego se tiene que vender a bajo coste o quemarlo.

El impacto medioambiental del sistema de preventa puede ser brutal. En vez de hacer miles de unidades de una prenda se hacen aquellas que sabes que se van a vender: generas mucha menos basura. Hicimos esto, pero otra solución puede estar en reducir la necesidad de consumo y centrarnos más en la regeneración de lo que ya hemos utilizado. Lo que está claro es que el comportamiento del ser humano es consumir, se vuelve necesidad y genera economía, así que para mí el punto es cambiar ese enfoque y preguntarse: ¿Cómo puedo generar economía que no sea consumiendo si no que sea dando? 

Lo que sí es un problema y me frustra es el brainwashing: cuando las marcas quieren hacer un lavado de cerebro y decir que somos súper sostenibles cuando en realidad no lo somos. Esto hace daño y provoca desconfianza en el cliente, que vuelve a consumir de manera convencional. El problema viene cuando se confunden los términos. 

P:  ¿Qué opinas de las influencers que publicitan diversas marcas de moda sostenible? ¿Se considera una de ellas?

R: No, de hecho me la paso contestando mails. El mundo de las influencers por un lado es muy bueno. Yo tengo mi Instagram desde hace cinco años, y lo utilizaba para mostrar mi estilo de vida. Ahora, bien, nosotros como marca nos dimos cuenta de la herramienta poderosa que es el influencer. El consumo va a estar siempre, pero basta con que llegues a una, no hace falta estar comprando constantemente. Se puede hacer publicidad a través de Instagram siendo influencer, pero con responsabilidad, sin engañar. Para mí una buena influencer es comprometerse a apoyar a la marca. No necesitas el producto, no lo compras, pero lo publicitas. No debemos hacer creer que todo vale ni ser un catálogo de supermercado, debemos dirigirlo más y, sobre todo, debemos tener valores propios: qué hacemos y qué no. También hay un tipo de seguidores que buscan eso, valores, y que no quieren sentirse engañados. 

No puedes promocionar ropa sostenible y luego ropa de Zara. Yo creo que si grandes marcas como Zara decidiera poner de moda la sostenibilidad, aunque eso supusiera derrocar a verdaderas marcas sostenibles y ser competencia, supondría un gran cambio mental, que es lo que necesitamos. Lo que está haciendo Zara me hace no hacerle la cruz, porque por lo menos quiere hacer algo. Tienen un apartado y quieren poner todas sus oficinas con energías renovables. Así, el que no tiene poder económico, elige Zara pero elige lo bueno de Zara. Ocurre la gran mayoría de las veces que el lujo no es calidad, que el lujo está hecho en China. Tener conocimiento sobre las telas que compramos te permite poder elegir en marcas más baratas, pero que tengan la opción de sostenibilidad dentro de su oferta.

P:  ¿Crees que es posible ganarse la vida con la moda sostenible?

R: Es difícil, yo también lo he pensado muchas veces. Ahora mismo una amiga mía, creadora de contenido de sostenibilidad acaba de lanzar un crowfounding que se llama semillas, que en un principio iba a ser una revista para personas que nos gusta la sostenibilidad y que queremos conocer más. La regeneración de recursos antes que el consumo, dar antes que extraer, etcétera. Pero no funcionó la revista y la ha convertido en un libro, que está teniendo más fuerza. Cuando te das cuenta de que una revista así no funciona, que es trimestral, fue un gran bajón porque ahí te das cuenta de que no hay suficiente interés como para poder hacer una revista. Esta es la pregunta del millón: ¿Cómo publicitar todo esto? A través de los influencers se puede hacer, a través de jóvenes con revistas y proyectos. A partir de ahí ya se irán generando los siguientes pasos. Sin embargo, a veces te tienes que poner en un plano tan dramático de que puede pasar si seguimos como seguimos, que la gente puede generar o un cambio o incredulidad. El egoísmo humano provoca que no nos proyectemos de aquí a 30 años ni pensemos en qué pasará. Vives el día a día. Tiene que haber otra manera de despertar a la gente sin que implique drama, porque nadie quiere escuchar dramas y tiene que ser desde el optimismo y la esperanza. Tenemos que darle la vuelta y transmitir esa energía de las personas que buscan cambios y que ponen la vida en el centro.

Por eRRRe

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