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La mayoría de las grandes marcas de moda convencional poseen una campaña de sostenibilidad, pero escasean los negocios exclusivos de moda sostenible 

Ante un planeta que evidencia la necesidad de cuidar y proteger sus recursos naturales, la moda sostenible emerge como la posibilidad de producir y usar indumentaria sin contaminar ni generar daños en el medio ambiente. El movimiento  está comenzando a elevarse como tendencia. El 73% de los españoles y las españolas hacen ya sus compras teniendo en cuenta motivos éticos o de sostenibilidad”, según Celia Ojeda, responsable del Departamento de Consumo de GreenPeace y Doctora de Biología de la Universidad de Alicante. En España, cada vez hay más campañas dentro del sector textil por parte de las grandes empresas que así lo demuestran. El sector de la moda sostenible busca reinventarse dando ahora pasos de gigante en una estructura que en España se deslizaba con lentitud hacia la digitalización e internacionalización de las empresas y que en estos momentos se mueve como un rayo buscando alternativas, nuevos modos de creación y de exposición de tendencias. A pesar de ello, “el mercado nacional todavía no se encuentra suficientemente sensibilizado y concienciado”, según José Clemente-Ricolfe, profesor de Marketing y Economía de la Universidad Politécnica de Valencia.

Tiendas de moda del Centro Comercial L´Aljub | Fuente: cclaljub.com

Un ejemplo es el Centro Comercial l’Aljub que, desde su inauguración en el año 2003, se ha convertido a día de hoy en el principal foco de compras de la ciudad de Elche. A lo largo de sus dos plantas, dispone de 80 negocios en total, de los cuales 41 están destinados a la moda. Hemos realizado un estudio dentro del centro acerca de la accesibilidad a la compra de moda sostenible. A partir del cual, hemos concluido que de esos 41 negocios, hay 26 (63%) que cuentan con una campaña de sostenibilidad, mientras que el resto (37%) de las tiendas se dedican exclusivamente a la moda convencional. Por tanto, podemos afirmar que no hay ninguna tienda en este centro comercial que se dedique exclusivamente a la moda sostenible. Esto sucede en la gran mayoría de centros comerciales de España, como por ejemplo: Madrid Sur (Madrid), El Saler (Valencia), Centro Comercial Zenia Boulevard (Torrevieja), Praza de Galicia (Galicia),Torre Sevilla (Sevilla),… Sin embargo, fuera de estos, las ciudades sí cuentan con algunos pequeños negocios locales que se dedican únicamente a la venta de moda sostenible, como Aseismanos en Elche o Kúbelik en Valencia.

Actualmente, la moda sostenible en España está creciendo, pero no al mismo nivel que en otros países. Según Clemente-Ricolfe, experto en Marketing, a nivel nacional “se está poniendo una semillita, pero en otros países esa semilla ya se ha desarrollado, aquí es aún muy incipiente”. En la actualidad, no es sencillo encontrar prendas sostenibles, ya que hay pocas tiendas que se dediquen exclusivamente a ello. Sin embargo, tras el recorrido de eRRRe por las principales marcas del sector textil, se puede observar que grandes cadenas de moda fast fashion como las del grupo Inditex, se unen a esta iniciativa poniendo a la venta pequeñas colecciones bajo el nombre “Join Life” elaboradas a partir de materias primas sostenibles. Desde GreenPeace, denominan a estas colecciones: como Greenwashing. Ojeda define de este modo las colecciones de las grandes cadenas: “Tienen a lo mejor algunas líneas con algodón ecológico, pero al fin y al cabo las prendas son fabricadas en Vietnam, Tailandia… Me gustaría conocer realmente la producción que hay detrás. Es evidente que en esos lugares los trabajadores tienen situaciones laborales injustas”.

La compra de moda sostenible cuenta con 4 tipos de comportamientos, según un estudio realizado por las doctoras en Ciencias Económicas y Empresariales Belén Rodríguez Cánovas y Ester Martín-Caro, titulado “Actitudes ante la sostenibilidad y la moda”. En primer lugar, se hallan los consumidores de ropa vintage. En segundo lugar, aquellos que optan por la ropa fabricada por uno mismo (DIY fashion). En tercer lugar, los trashion – fashion made out of trash o ropa hecha a partir de basura y deshechos. Y por último, se encuentran los que forman parte de la tendencia slow fashion, término acuñado por la escritora de moda Ángela Murrills y que se refiere a las tradiciones locales culturales con el fin de buscar autenticidad. “Sin embargo, por encima de todos estos movimientos, y como se ha descrito anteriormente, en la vida de una prenda las etapas de uso y el cuidado posterior de la misma ejercen uno de los efectos más nocivo en el medioambiente”, añade este estudio.

Por otro lado, el estudio mencionado anteriormente, clasifica en tres grupos bien diferenciados a los consumidores de moda. “Por un lado, se encuentran los consumidores que se denominan «sacrificados». Esta tipología muestra el máximo nivel de preocupación por el impacto social y medioambiental. Se trata de consumidores que presentan actitudes negativas frente a la moda y sus prácticas. El segundo grupo de consumidores, el denominado «social», duda entre ir a la moda y ser responsable cuando consume. Finalmente, los consumidores «ellos mismos» muestran actitudes neutrales y desfavorables ante la sostenibilidad de la moda lo cual se refleja en su comportamiento”. 

Para conocer cuánto sabe la gente sobre moda sostenible, hemos realizado una encuesta propia, con un total de 57 personas encuestadas a través de un formulario de Google. Al finalizar, pudimos sacar las conclusiones que mostramos a continuación. De todas las personas encuestadas, un 52´ 6% ha oído hablar de la moda sostenible, mientras que sólo un 21´ 1% ha consumido dichas prendas. Por otro lado, a la pregunta de si se plantearían comprar ropa sostenible a pesar de que su coste sea un poco más elevado, un 57´9% respondió que sí, un 17´ 5% tiene claro que no lo haría y el 24´ 6% restante tenía dudas. Estos últimos se plantearían comprar alguna vez, pero dependiendo del precio de la prenda. 

La diferencia de coste entre una prenda convencional y una sostenible es el material con el que están fabricadas. Un claro ejemplo es el algodón orgánico, componente muy utilizado en prendas de ropa sostenible y cuyo coste es más elevado que el normal. Como suma extra, algunos negocios del sector también se preocupan por el embalaje, el cual evitan que esté totalmente exento de plástico a la hora de enviar sus pedidos, como es el caso de la empresa Vivalma. Victor Aragón, uno de los creadores de la marca, justifica así el porqué de su coste: “Lo más barato es el plástico. Entonces si lo tienes que sustituir por otro material, es mucho más caro. Por tanto, el coste final de la prenda asciende”. Greenpeace defiende que es difícil consumir ropa de manera sostenible al mismo precio que una prenda de fast fashion. Abogan por “cambiar el modelo de consumo. La diferencia radica en comprar un menor número de prendas sostenibles de mejor calidad y mayor duración.” 

Uno de los principales inconvenientes por los que las personas no se decantan a comprar prendas de moda sostenible es su precio. Este suele ser más elevado, por ello, el producto deja de estar dentro de su presupuesto, o directamente de sus intereses. Si comparamos los diferentes precios de prendas de tiendas dedicadas exclusivamente a la moda sostenible respecto a las tiendas que poseen moda convencional, la diferencia es clara. Un ejemplo serían las tiendas online de Surfing on Wheels o Vivalma, donde se pueden encontrar sudaderas por el precio de 50€ aproximadamente, mientras que en el resto de negocios dentro de un centro comercial, como puede ser Pull&Bear o Bershka, una prenda similar puede costar entorno a los 20 o 30 euros. Este resultado se vio reflejado en la encuesta realizada, el 24 ́ 6% de los encuestados respondieron que no tenían claro el comprar ropa sostenible, todo dependía del precio del producto. 

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En una tienda de moda como es Oysho, no se va a poder encontrar una sección que distinga la moda sostenible de la convencional, sino que las diferentes prendas y accesorios se distinguen a través de su etiquetado. Normalmente, estas tiendas crean una campaña en determinados momentos del año defendiendo la moda reutilizable y ecológica. Inditex lo hace bajo el nombre de “Join Life”. En la tienda encontramos ciertas prendas procedentes de la campaña, que a simple vista no se distinguían de las fabricadas de forma convencional. Eso sí, al entrar en el sitio web del establecimiento, cada una de los productos “Join Life” contenían la forma en la que se había fabricado, además de los materiales utilizados. Se puede decir que es más fácil comprar de manera sostenible online que en una tienda física. Ojeda argumenta que su situación en el mercado es “muy difícil, ya que a pesar de existir una gran cantidad de marcas de slow fashion, estas tienen menor producción que las cadenas de Inditex”. 

Join Life, la propuesta “eco” de Inditex | Foto: Blog Sostenibilidad Textil

Actualmente, la mayoría de las personas se decanta más por la moda rápida. Esto se debe al desconocimiento general que hay de las condiciones en las que se fabrica este tipo de prendas. Un 47’ 4% de los encuestados no conocen las condiciones, mientras que el resto sí son conocedores, pero prioriza la accesibilidad y un coste más económico. Algo que nos lleva a pensar en la falta de formación, concienciación y educación en relación a este nuevo movimiento. Álvaro Ruíz, fundador de Surfing On Wheels, un negocio de tienda de ropa sostenible en auge de la ciudad ilicitana, destaca que: “Hay una gran parte de la población que se tira por el precio, eso es evidente. Entonces, poco a poco, creo que el mercado de la moda ecológica se está haciendo un hueco en el mercado, pero no va a llegar al nivel que tiene el otro, porque el consumidor casi siempre se va a decantar por el convencional”. 

La moda sostenible se está abriendo paso en el sector textil. ¿Qué opina la gente respecto a si este movimiento está auge o simplemente es una moda pasajera? De todas las personas que participaron en la encuesta de eRRRe, el 63’ 2% cree en ella a largo plazo y su aportación al medio ambiente. Por consiguiente, el 15’ 8% cree en ella pero duda que la consuma en algún momento y un 12’ 3% considera que es una estrategia de las grandes empresas. Clemente, experto en márketing, habla acerca del mercado español en relación a la moda ecológica, en el cual hay “una mayor sensibilización, pero al final las empresas se mueven por lo que detectan en el mercado. Si en el mercado ellos se dan cuenta de que no existe ese valor, esa necesidad o ese interés, pues dicen: ¿Para qué lo vamos a publicitar? A nosotros nos guía el beneficio.” Desde Greenpeace creen que el problema no son las marcas, sino la forma de actuación del Gobierno. “El Ministerio de Consumo y el Gobierno deberían impulsar un movimiento sostenible y local. Se deberían facilitar y disminuir ciertos impuestos en las prendas que tengan reparabilidad, ya que beneficia a la economía y al país”, añade Ojeda. 

Lo que espera la gente de la industria textil sostenible 

Tras una encuesta realizada por el estudio de Rodríguez y Martín-Caro, se ha concluido que los consumidores más jóvenes de 18 a 25 años de edad esperan que la industria textil dedique sus esfuerzos a mejorar la sostenibilidad en el uso de la prenda, es decir en el reciclado y desecho de la prenda una vez usada. Por otro lado, los individuos de 26 a 35 años de edad piensan que la industria textil debe orientar su sostenibilidad centrándose en el cuidado de los animales y en el trabajo justo. Contrariamente, las generaciones más mayores muestran un perfil opuesto. Los individuos entre 36 y 45 años de edad esperan que la industria de la moda incluya materiales sostenibles en su producción. Por último, el grupo de adultos mayores (por encima de 45 años) espera que la sostenibilidad se centre en mejorar todo el proceso de fabricación. 

Tras el estudio realizado dentro del sector de la moda, es evidente la postura de ambas partes; tanto de los consumidores, como de las marcas. Los clientes de los diferentes establecimientos prefieren la moda rápida de fácil acceso. Por tanto, los centros comerciales obedecen y ofrecen ese tipo de servicio debido a la poca demanda de la sociedad hacia lo sostenible. Al no haber un interés expandido todavía, las tiendas exclusivas del sector tienen la imposibilidad de encontrar rentabilidad en sitios tan solicitados como un centro comercial, donde el alquiler es mucho más caro que en un establecimiento a pie de calle. En definitiva, la mayor parte de la población prefiere consumir una moda ‘más rápida’, por precio y por cercanía, antes que apostar por una ‘moda lenta’ donde la calidad de la prenda es igual o, en muchas ocasiones, superior a la convencional y, además, mejora el medio ambiente. 

Por eRRRe

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